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Layout de un almacén: Las claves para optimizar tu logística

En logística el tiempo es dinero. Si hubiese un decálogo para el sector, ese sería uno de los primeros puntos. Y uno de los aspectos que más contribuyen a optimizar la gestión del tiempo es el orden estratégico en las instalaciones. Esto tiene un nombre: layout. Y es algo básico en un almacén.

Hoy vamos a contarte en profundidad qué es el layout, por qué puede hacerte ganar (o perder) mucho tiempo y dinero, y cómo diseñar uno específico que optimice los procesos logísticos de tu almacén.

¿Qué es un layout en logística?

Cuando en logística hablamos de layout nos referimos al diseño de un almacén, es decir, a aquellas decisiones que definen la distribución del espacio.

Pero no nos referimos solo al espacio destinado específicamente al almacenamiento, sino también en pasillos, áreas de transición y cualquier zona que influya en el flujo de mercancías, equipos de transporte y operarios.

Para comprender en profundidad la enorme importancia de un buen diseño, hay que tener presente que los almacenes son una parte fundamental de la cadena logística.

El almacén centraliza muchas acciones diferentes, como por ejemplo:

  • La recepción de mercancías.
  • El almacenamiento en una instalación adecuada.
  • La seguridad: la mercancía debe estar protegida de accidentes, deterioro o hurtos.
  • El control de inventario, con datos actualizados del stock y las ubicaciones, así como un sistema para garantizar la trazabilidad de los productos.
  • La manipulación, embalaje o picking, así como la expedición de las mercancías.

Por tanto, es importante tener claro que el objetivo de un almacén no es solo servir de “contenedor” de productos, sino garantizar que la cadena de suministro no se interrumpa en ningún momento y los operadores logísticos puedan realizar su trabajo en las mejores condiciones.

En ese contexto, diseñar el almacén para que el flujo de mercancías sea lo más efectivo posible, es una prioridad para optimizar todas las funciones y conseguir la eficiencia máxima.



¿Qué pasa si un layout no está bien diseñado?

Visto desde el ángulo contrario, un layout mal planificado va a repercutir en un funcionamiento deficiente de toda la cadena:

  • Se producen cuellos de botella, especialmente cuando haya picos de actividad y la instalación no esté preparada para afrontar un incremento en el flujo de mercancías. Al no tener el control total sobre la mercancía, también pueden producirse roturas de stock o stock out.
  • Se cometen errores, si los procesos no están automatizados o no se cuenta con la tecnología necesaria para sostener la actividad.
  • Se pierde mercancía, por deterioro, por caducidad o por accidente, si no está almacenada en las condiciones adecuadas o el recinto ha sobrepasado su capacidad.
  • Se pierde tiempo con procesos lentos, rutas internas innecesarias o demasiado largas, procesos que no aportan valor, trabajo innecesario motivado por la desorganización, etc.

Un diseño de planta optimizado elimina la mayoría de estos problemas y garantiza un flujo de mercancía mucho más efectivo.


Toma nota de estas 5 claves para optimizar el layout de tu almacén

Te estarás preguntando entonces qué aspectos hay que tener en cuenta para crear un buen diseño de almacén.

De entrada, cada caso es diferente y debe analizarse teniendo en cuenta las implicaciones logísticas de cada espacio. Por ejemplo, las necesidades de un almacén de grandes electrodomésticos son muy diferentes a las de un almacén de componentes electrónicos.

Y, a su vez, los procesos son distintos en función de la naturaleza de la mercancía: si se trata de productos perecederos, tóxicos, graneles…

En líneas generales, esto es lo que hay que tener en cuenta para optimizar el layout de tu almacén:


1. Estudia todos los espacios y sus procesos

¿Cómo funciona tu almacén? ¿Cuáles son sus necesidades? ¿Qué tareas se realizan?

Antes de ponerse a diseñar sobre plano, hay que conocer a fondo el funcionamiento del almacén, los procesos que se llevan a cabo, el recorrido que hacen en él las mercancías, las necesidades de rotación de productos, etc.

Y un punto muy importante: hay que localizar en qué punto de la cadena de suministro se generan los problemas que queremos solucionar:

  • Dónde y por qué se cometen el mayor número de errores.
  • Cuáles son los procesos que no añaden valor.
  • En qué punto se producen los embotellamientos.

Eso te ayudará a trazar los objetivos de tu nuevo layout de almacén.


2. Elige el mejor sistema de almacenaje

Hay muchos tipos de estanterías para ubicar los productos. En líneas generales, todas ellas son estructuras metálicas diseñadas para soportar el almacenamiento intensivo.

Simplificando, existen dos grandes tipos de estanterías:

  • Las automáticas, en las que la mercancía se deposita y se extrae mediante maquinaria (translelevadores generalmente, para cargas paletizadas).
  • Las manuales, en las que la carga y descarga se realiza sin la ayuda de aparatos de elevación, normalmente utilizadas para procesos de picking.

Elegir las adecuadas va a ser fundamental para optimizar el espacio.


3. Minimiza los desplazamientos

La ruta de un producto en el almacén, desde que llega hasta que es expedido hacia su siguiente destino, debe ser lo más corta posible.

Cuantos menos desplazamientos se hagan, y más cortos sean los que es necesario hacer, más tiempo se gana y se reduce la posibilidad de errores.

Por tanto, el layout debe estar diseñado para evitar desplazamientos innecesarios y reducir los recorridos al mínimo.



4. Protege a los trabajadores

Un mal diseño de almacén puede ser la causa de accidentes en el entorno laboral, como por ejemplo:

  • Incendios por instalaciones eléctricas en mal estado.
  • Derrumbamientos o desplazamientos de mercancías ubicadas en instalaciones no adecuadas.
  • Caídas desde altura por mala señalización.
  • Atropellos debido a la escasez de espacio en los pasillos, zonas de carga y descarga mal distribuidas, etc.
  • Problemas por iluminación escasa o mala ventilación, etc.

Muchos accidentes pueden prevenirse simplemente con un layout bien diseñado.


5. Previsión de futuro

Un almacén es una entidad dinámica, no estática. Las necesidades evolucionan y debemos ir ajustándolo a las nuevas necesidades

Por eso, un buen diseño contempla las necesidades actuales y, a la vez, hace una estimación de cuáles serán a medio plazo.

De ese modo, contemplando el crecimiento futuro, es posible hacer las modificaciones necesarias para que el funcionamiento siga siendo óptimo por muchos años.


Mejora la capacidad logística de tu almacén con un buen layout

Con lo que te hemos contado, seguro que ya comprendes por qué planificar correctamente el almacén es una de las claves del éxito logístico.

El proceso para hacerlo es diferente, como es lógico, si planteas un diseño desde cero o si quieres mejorar un almacén que ya está funcionando, pero el objetivo es el mismo: optimizar los procesos y reducir tiempos y costes.


¿Necesitas alguna orientación sobre tus estrategias logísticas? Ponte en contacto con nuestro equipo profesional y coméntanos tu caso. Estaremos encantados de colaborar en tu proyecto.

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