¿Cuánto cuesta contratar un transporte marítimo de mercancías? El precio que hay que abonar por ese tipo de servicio es lo que se conoce como flete marítimo.
Cualquier empresario quiere saber con anterioridad cuánto le va a constar la operación. Y es lógico. Sin embargo, en transporte marítimo no siempre es sencillo, dada la cantidad de factores que hay que tener en cuenta y que tienen la capacidad de influir en los precios.
No obstante, hay claves que hay que conocer. Son las que te explicamos a continuación.
Una de las mayores preocupaciones de las empresas importadoras y/o exportadoras es conocer de antemano el precio del transporte marítimo, para contratar previendo los costes reales de la operación.
Teniendo en cuenta que el transporte marítimo supone aproximadamente el 90% del comercio internacional, es fácil comprender la importancia del flete. Todo el sector logístico está pendiente de sus variaciones, ya que afecta a miles de empresas de todos los lugares del mundo.
El principal temor es, por tanto, la variabilidad de los fletes. Las empresas temen encontrarse con gastos ocultos o que en la factura final se incluyan conceptos extraordinarios que no se habían contemplado.
Eso puede ocurrir -enseguida lo veremos con más detenimiento- pero está en manos de la compañía que contrates tratar de minimizar las variaciones, haciendo una correcta estimación inicial.
El flete marítimo básico es relativamente sencillo de calcular.
¿Por qué decimos relativamente? Porque hay que conocer y manejar las variables, y tener experiencia en el cálculo y en todos los requerimientos que implica el paso por aduana. Por eso es recomendable asesorarse bien, especialmente si es tu primera operación en el comercio marítimo internacional.
Pero hay una parte más complicada, por su imprevisibilidad. El precio del transporte marítimo puede variar en muy poco tiempo debido a factores diversos, tales como:
Alteraciones en la oferta y la demanda
Desequilibrios en cuestiones de política internacional
Cambios macroeconómicos
Incrementos súbitos del precio del combustible
Incluso es posible que se produzcan situaciones tan difíciles de prever como las que se concentraron en 2021, que colapsaron el transporte marítimo internacional y dispararon el coste de los fletes.
Se trata de factores globales que escapan al control de cualquier transitario. Aun así, sí que es posible hacer cálculos para calcular la cotización del flete con bastante precisión.
A continuación, te decimos lo básico que hay que saber para hacerlo.
La cotización del flete es el cálculo que hay que hacer para saber cuál es el coste de transportar un contenedor entre el punto de origen y el punto de destino.
El flete lo establece normalmente la compañía naviera, evaluando la operación, la ruta y el volumen de facturación con cada cliente. Hay dos conceptos importantes:
Es la más estandarizada y, por tanto, más sencilla de calcular.
Se basa en el peso y volumen de la mercancía, básicamente. Aparte, hay que tener en cuenta el tipo de mercancía a transportar, los servicios logísticos añadidos, la ruta elegida y la distancia total.
El precio final es el que te dará tu compañía, basándose en la información que le facilites:
Tipo de servicio: en este caso, se trataría de un transporte marítimo. Hay que especificar otros datos básicos, como origen y destino del transporte.
Modalidad de carga: básicamente existen dos posibilidades. El FLC (Full Container Load), que es el contenedor completo, y el LCL (Less Container Load) o contenedor compartido con otros clientes.
En este último caso habrá que detallar el número de bultos, su peso y su volumen.
>> Lee aquí cuáles son otros tipos de contenedores marítimos.
Servicios adicionales: lo habitual es necesitar más intervenciones. Por ejemplo, operarios que se ocupen de la carga y descarga, gastos portuarios, almacenamiento, seguros, impuestos aduaneros, etc.
Son los costes adicionales que se aplican sobre la tarifa básica. Hay muchos tipos de recargos, pero vamos a comentarte 3 de difícil predicción y que influyen de manera importante en el precio final:
Recargos por combustible. Existen dos tipos. Uno es el BAF (Bunker Adjustment Factor), más predecible, en función de las alzas del combustible.
El otro se conoce como EBS (Emergency Bunker Surcharge), es un recargo sobre el precio del carburante que se aplica en el último minuto, si el combustible se encarece súbitamente.
Recargo por conflicto bélico. O WRS (War Risk Surcharge). Lo impone la aseguradora cuando el transporte ha de pasar por una zona potencialmente conflictiva. Es un recargo del que, tristemente, se habla en los últimos tiempos debido a la situación en Ucrania. Un conflicto en el Mar Negro es catastrófico por muchas razones. Una de ellas, su impacto en el transporte marítimo internacional.
Recargo por congestión de tráfico portuario. También conocido como CS (Congestion Surcharge). Se aplica cuando las esperas para entrar en puerto se demoran más de lo estimado, debido a la concentración de buques, una situación que colapsó el tráfico internacional (y elevó los fletes) en 2021.
Si quieres conocer otros recargos, te recomendamos leer el post Los 11 recargos marítimos más habituales para el transporte de mercancías.
¿Sabes cómo contratar un flete marítimo? Si vas a transportar mercancías por esa vía, debes asegurar los costes de la manera más fiable posible. Y para eso lo más razonable es consultar con un equipo profesional con años de experiencia en el sector de la logística internacional.
En Mimpo Global Logistics llevamos más de dos décadas organizando los transportes marítimos de nuestros clientes. Conocemos los trámites aduaneros y trabajamos con las navieras más importantes, por lo que te aseguramos profesionalidad, rapidez y seguridad en tus envíos.
Si tienes dudas sobre cómo organizar una operación de transporte y, sobre todo, calcular el flete marítimo, pregúntanos. Te orientamos sin compromiso.