¿Sabes qué tipos de mercancías peligrosas existen y cuáles son sus limitaciones en el transporte? Todas las mercancías necesitan ser desplazadas de un lugar a otro, también las mercancías peligrosas. Hay que abastecer las gasolineras, transportar fertilizantes, llevar materias primas a las farmacéuticas, mover pirotecnia…
Es decir, los materiales susceptibles de inflamarse, contaminar o explotar también tienen que circular por el territorio.
Por eso, si en cualquier transporte es imprescindible cumplir la normativa, elegir el contenedor adecuado, realizar un trincaje seguro, etc. para evitar accidentes, en el caso de las mercancías peligrosas las precauciones se extreman.
Vamos a verlo.
Las mercancías peligrosas son aquellas que representan un riesgo para el medio ambiente y para la seguridad y salud de las personas.
Un accidente en su manipulación o transporte puede suponer un daño grave a los operarios que manejan la carga, al entorno natural, a las poblaciones, etc. y por eso requieren medidas de seguridad específicas para su manipulación, almacenamiento y transporte.
En función del tipo de transporte que se utiliza para su desplazamiento, son llamadas:
Para categorizarlas nos regimos por la clasificación de las mercancías peligrosas, que las agrupa en función del tipo de sustancia y el peligro que representa.
Es importante tener en cuenta que cualquier carga de mercancía peligrosa debe ir perfectamente identificada con etiquetas en todos todos los ángulos, en los que figure el tipo de carga y el número según la categoría que le corresponda.
La forma de la etiqueta es común a todas: un rombo, con con unas dimensiones mínimas de 10x10 centímetros, ajustadas al tamaño de la carga de forma que resulten visibles.
Cada etiqueta tendrá un color y unos símbolos, en función del tipo de peligrosidad, así como el número de su categoría en la parte inferior.
Estas son las clases de mercancías peligrosas según la clasificación:
Munición, bombas, bengalas, cohetes, fuegos artificiales, detonadores… Son aquellas mercancías con riesgo de incendio, de explotar en masa o salir proyectadas.
Hay distintos niveles de peligro:
El etiquetado, como en el resto de las categorías, debe especificar qué tipo de riesgo representa la carga.
Según sus características, podemos clasificar los gases en:
Los gases se transportan licuados y bajo presión para disminuir su volumen, gestionando el riesgo de que la presión se libere accidentalmente y provoque daños graves. Algunos gases deben, además, ser transportados a muy bajas temperaturas.
Por ejemplo, gasolina o queroseno (derivados del petróleo). La mayoría de combustibles para motores son líquidos inflamables. También alcoholes, pinturas, barnices, aguarrás, colas y pegamentos…
Son líquidos que, a determinada temperatura, liberan vapores que pueden inflamarse en el aire.
Arden con mucha rapidez si se calientan o entran en contacto con el agua. Se clasifican en 3 tipos:
Los comburentes son sustancias que favorecen la combustión. Al ser oxidantes, si se inicia una combustión pueden suministrar oxígeno incluso en espacios cerrados y mantener un incendio sin oxígeno exterior (por ejemplo, en el interior de un contenedor o la bodega de un barco).
El nitrato amónico, un fertilizante de uso muy amplio, es el ejemplo más conocido.
Los peróxidos orgánicos son derivados del peróxido de hidrógeno. Son sustancias inflamables y pueden explotar. Deben transportar a baja temperatura para que la sustancia no esté activa.
Por un lado, hablamos de sustancias tóxicas, susceptibles de causar la muerte. Las principales vías de entrada en un organismo son la inhalación, la ingestión o la absorción cutánea.
Por otra parte, las sustancias infecciosas son aquellas que contienen sustancias víricas capaces de provocar enfermedades, como por ejemplo desechos clínicos, muestras orgánicas, cultivos de laboratorio, etc.
Emiten radiaciones que pueden causar daños graves y mortales, en función del tipo de radiación y el tiempo que se ha permanecido expuesto.
Deben transportarse en embalajes especiales que actúen de barrera y sean capaces de contener la radiación.
Son líquidos muy agresivos con los tejidos y deben mantenerse fuera del contacto con la piel, los ojos o las mucosas. Son muy utilizados en la industria química. Un ejemplo es el ácido sulfúrico.
Es una categoría en la que se engloba cualquier otro tipo de mercancía que no esté contemplada en las anteriores. O también, kits de productos que abarquen dos o más categorías.
Este tipo de mercancías está sometida a unas limitaciones específicas que establece cada país. Estas limitaciones se actualizan frecuentemente y deben ser conocidas y consultadas por el operador logístico que se encargue del transporte.
Las limitaciones pueden ser por horas, por fechas, por itinerario, por tipo de vía, etc.
En España, la Red de Itinerarios para Mercancías peligrosas (RIMP) establece las rutas autorizadas y de uso obligatorio cuando los puntos de origen y destino se encuentren incluidos en el trazado de la red.
Si no están dentro de esas rutas, el itinerario no debe incluir travesías y siempre se debe elegir la ruta de menor peligrosidad, en función del tráfico, ubicación de núcleos urbanos, etc. Y debe comunicarse a las autoridades de Tráfico para que autoricen la ruta.
Transportar mercancías peligrosas implica el cumplimiento de normativas muy estrictas tanto para su almacenamiento, como manipulación y transporte.
Si tienes que realizar un transporte de este tipo en tu empresa, debes consultar con especialistas para asegurar que todo se realiza en condiciones 100% seguras.
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