Cuando estás pensando en contratar un transporte internacional una de las opciones a valorar es el transporte intermodal. De hecho, hoy en día es el modo más utilizado para trasladar mercancías de un punto a otro en la cadena de suministro global.
Y hacerlo, además, de forma rápida, segura y más económica que otras modalidades logísticas.
¿Sabes por qué?
Hoy queremos que conozcas un poco más de cerca qué es el transporte intermodal y cuáles son las ventajas que ofrece frente a, por ejemplo, el transporte multimodal.
Históricamente, podemos situar los inicios de lo que hoy es el transporte intermodal en la Gran Bretaña del siglo XVIII.
En aquel momento, era necesario mover grandes cantidades de carbón de las minas inglesas, y se empezaron a utilizar para ello grandes contenedores que facilitaban el transporte del mineral en embarcaciones, utilizando la red de canales navegables del país.
Pero si esos fueron los comienzos de la intermodalización del transporte, su consolidación no llegó hasta mediados del siglo XX, cuando se estandarizó el uso de los contenedores, no solo para las minas. Eso hizo posible que se extendiese el sistema como el más efectivo, hasta el día de hoy, en que se utiliza de manera mayoritaria.
Pero ¿qué es el transporte intermodal?
Hablamos de transporte intermodal cuando nos referimos al movimiento de mercancías de gran volumen o tamaño en contenedores unitarios, utilizando al menos dos medios de transporte diferentes.
El uso de contenedores (o también semirremolques o cajas móviles, según el tipo de transporte utilizado) es clave para definir el concepto de intermodalidad, ya que ahí radica una de sus ventajas frente a otras variantes logísticas.
El hecho de que la carga viaje en un único contenedor durante todo el trayecto, o lo que es lo mismo, en una unidad de carga cerrada desde el punto de origen al punto de destino, facilita y agiliza enormemente todas las operaciones.
Sin embargo, esto no es exclusivo del transporte intermodal. También el transporte multimodal utiliza contenedores unitarios para asegurar que no haya rotura de carga hasta la llegada a destino. Y también implica el uso de al menos dos medios de transporte.
Entonces… ¿en qué se diferencian?
>> Si quieres saber más sobre transporte multimodal, pincha aquí.
Es relativamente fácil confundir en transporte intermodal y el transporte multimodal. De hecho, incluso en el sector de la logística vemos que se utilizan indistintamente muchas veces.
Pero la realidad es que se trata de dos tipos de transporte diferente, a pesar de que tengan características comunes.
La principal diferencia radica en la forma de contratación.
En el transporte multimodal existe solo un contrato para cubrir todo el trayecto y un solo operador logístico asume la responsabilidad de que la entrega se completa.
Eso no quiere decir que no haya distintos transportistas, ya que eso es bastante común. Lo que significa es que todos están dentro de un mismo contrato.
Por el contrario, en el transporte intermodal es necesario un documento para cada transportista. En ese caso existe una cadena de responsabilidades hasta que la mercancía se entrega con éxito y se cierra la operación.
Antes de valorar una opción u otra, conviene conocer las ventajas e inconvenientes que implican. Vamos a ver cuáles son, en el caso del transporte intermodal.
Estas son las ventajas principales del transporte intermodal:
Costes más reducidos: al contratar con los transportistas individualmente es posible elegir mejores precios que si se contratase en un bloque. Además, se pueden elegir transportistas especializados, según el tipo de mercancía o de proyecto. Hay más flexibilidad, ya que cada contrato se negocia por separado.
Más rapidez: las entregas se agilizan, gracias a que se pueden elegir las mejores rutas y los medios más adecuados para cada territorio.
Más seguridad: dado que la mercancía permanece en un mismo contenedor durante todo el viaje, disminuyen los riesgos derivados de la manipulación, como deterioros, roturas, accidentes o robos. Por este motivo también las compañías de seguros suelen moderar un poco las primas y los costes globales son más asequibles.
Más sostenibilidad: es otro factor importante a tener en cuenta. La flexibilidad del transporte intermodal permite elegir los medios y las compañías más amigables con el medio ambiente.
Como te hemos dicho, también tiene algunas desventajas que conviene valorar antes de decidirse por este modo de transportar mercancías.
Más contratos: lo que implica que hay que hacer un seguimiento más complejo y un tracking más minucioso. También es necesario ocuparse de la coordinación entre todos los transportes, al tratarse de distintas empresas.
Responsabilidades divididas: cada empresa transportista se responsabiliza de su parte del trayecto y no se hará responsable, por ejemplo, de los retrasos acumulados por el eslabón anterior.
Imprevistos: cuanto más largo sea el trayecto y más medios de transporte estén implicados, más posibilidades hay de que se produzcan incidencias o retrasos. El margen de error en el cálculo de los tiempos es mayor y aumenta la posibilidad de que la cadena se rompa en algún momento. Las causas pueden ser tan variadas como impredecibles: una avería, un accidente, problemas meteorológicos, etc.

En realidad, no hay una respuesta única para eso, porque depende de cada proyecto en concreto.
Si tu operador logístico te ofrece un contrato multimodal que se ajusta bien a tus requerimientos y plazos, desde luego es una opción cómoda.
Pero si alguna parte de la cadena no encaja en las necesidades de tu transporte, quizá lo más conveniente sería estudiar un transporte intermodal, en el que se pueda seleccionar a cada transportista individualmente.
Por tanto, nuestra recomendación es que consultes. Nosotros podemos ayudarte a decidir, y también indicarte cuál de nuestras soluciones logísticas es más conveniente.