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5 consejos para una gestión de equipos más eficiente

Porque no solo se trata de que tu empresa capte profesionales capacitados y con talento, sino de que quien los coordine tenga la habilidad de crear un equipo que potencie sus cualidades y multiplique los resultados.

La excelencia no es fruto de la casualidad, sino de una buena planificación sumada a la puesta en práctica de técnicas eficaces de gestión de equipos.

¿Te contamos cuáles son las que nosotros ponemos en práctica y sabemos que funcionan?


Anota estos 5 consejos y mejora tu estrategia de gestión de equipos

Un equipo eficiente es mucho más que la suma del potencial individual. Si el equipo está bien gestionado, los resultados son exponenciales.

De hecho, una de las habilidades del líder empresarial es su capacidad para organizar equipos de trabajo y facilitar el desarrollo de las cualidades individuales en un entorno grupal, ya que en una empresa lo habitual es trabajar en equipo.

¿Quieres saber más? Lee aquí las 7 claves para liderar un equipo de trabajo exitoso.


1. Traza objetivos SMART

Esta es posiblemente la clave de la que hay que partir para una gestión eficiente de equipos: establecer objetivos definidos, y para ello una de las técnicas es seguir las pautas SMART.

Esta estructura propone 5 características que debe tener todo objetivo que se plantee dentro del equipo. Así pues, un objetivo debe ser específico, medible, alcanzable, relevante y temporal.

Las siglas en inglés de estas 5 cualidades forman el acrónimo SMART. Veamos en qué consiste:

  • Objetivos específicos: nada de abstracciones. El objetivo planteado al equipo debe estar claramente definido para que cualquiera comprenda de qué se trata y pueda visualizarlo de forma concreta.
  • Objetivos medibles: para saber cuál es la meta y comprobar si se avanza hacia ella, es necesario traducirla en parámetros que se puedan medir. Traducir los objetivos a números es importante para analizar el desarrollo de la estrategia.
  • Objetivos alcanzables: las metas deben ser exigentes pero realistas. Es decir, tiene que ser posible llegar a ellas con los medios disponibles y en el plazo que establezcamos. Poner objetivos demasiado ambiciosos puede ser contraproducente y acabar frustrando al equipo.
  • Objetivos relevantes: es decir, que estén alineados con los objetivos globales del negocio y cuya consecución aporte algo significativo a la empresa.
  • Objetivos temporales: hay que marcar una fecha límite. Así, los esfuerzos se orientarán hacia la consecución de las metas en el plazo indicado. Llegado el momento, se hará balance para analizar los resultados, comprobar si se ha alcanzado el objetivo previsto y sacar conclusiones.

Para un equipo de trabajo es importante tener todos estos puntos claros desde el inicio de un proyecto. De esa manera se optimiza el tiempo, el esfuerzo, los recursos, y se facilita el análisis de resultados.




2. Crea canales de comunicación bidireccionales

Una de las causas más habituales de errores es la mala comunicación en la cadena de trabajo.

Hay que superar las dinámicas empresariales tradicionales, especialmente aquellas en las que los directivos son parcos en explicaciones y no se esfuerzan especialmente en crear una estrategia de comunicación empresarial efectiva.

El liderazgo de equipos debe ser integrador y mantener una comunicación fluida tanto horizontal como verticalmente, con mensajes claros y en un lenguaje comprensible para todo el equipo.

Es muy importante cuidar de que la transmisión sea bidireccional, es decir, que existan canales para que los trabajadores puedan dar feedback y ser parte activa en la comunicación.

El simple (o no tan simple) hecho de cuidar la estrategia de comunicación dentro del equipo, entendida como una herramienta más a favor de la eficiencia, puede marcar una enorme diferencia competitiva.

Estos son algunos puntos importantes a tener en cuenta:

  • Establece los canales: las tecnologías facilitan mucho esta tarea. Los miembros del equipo tienen que disponer de una plataforma para comunicarse de forma eficiente.
  • Mantén una actitud de escucha activa: recoge todas las sugerencias y quejas, y hazles saber que las has recibido y que se hará seguimiento de cada una de ellas.
  • Potencia la transparencia: la confianza de todo el equipo se consolida cuando la comunicación es transparente. La honestidad y la madurez para resolver situaciones y gestionar errores ayuda a los equipos a crecer y tomar mejores decisiones en el futuro.

Las reuniones de trabajo son un buen momento para potenciar la comunicación. Pincha aquí para leer más sobre cómo organizar reuniones de trabajo efectivas.


3. Genera un clima de respeto y confianza

A todos nos gusta trabajar en un entorno en el que nos sintamos valorados, respetados, y con la confianza suficiente como para exponer tanto dudas o reticencias ante un proyecto, como nuevas ideas o aportaciones creativas.

Crear ese clima de trabajo, en buena parte, es responsabilidad de quien lidera el equipo. Su gestión tiene la capacidad, a medio plazo, de crear un clima laboral en el que no quepan actitudes nocivas, negatividad o el mínimo esfuerzo.

Hay muchos estilos de liderazgo, ¿quieres saber cuál es el tuyo? Consulta aquí cuáles son los 7 estilos de liderazgo corporativo.


4. Gestiona los conflictos

En todo equipo, por muy bien engrasado que esté, se van a producir conflictos en algún momento. Ya sean roces personales, diferencias de criterio, una discusión puntual… Son muchas horas de convivencia y es inevitable que este tipo de situaciones sucedan.

El papel del líder es clave en esos momentos. El mayor error es dejarlo pasar, asumiendo que ese tipo de cosas son normales en la empresa y no deben “robar” tiempo de trabajo.

Un conflicto menor que no ha sido resuelto a tiempo puede derivar en otro mucho más importante más adelante, por tanto, intervenir en el momento oportuno es clave para evitar males mayores.

¿Cómo hacerlo? Precisamente la gestión de conflictos es una de las habilidades del líder, capaz de transformar los problemas en oportunidades para lograr un crecimiento mayor del equipo.

Una de las claves es mantener siempre la atención. Muchas veces los conflictos se ven venir. Si eres una persona observadora, podrás intervenir para para atajarlos antes de que estallen.


5. Mantén alta la motivación

Conocer a tu equipo implica saber cuál es el talento individual de cada persona para potenciarlo dentro del grupo.

Si consigues que cada miembro se sienta apoyado y valorado en su campo, se elevará su autoestima y tendrás a un trabajador motivado para comprometerse con el proyecto y dar lo mejor de sí.

Por otra parte, es importante cuidar el equilibrio y no promover las comparaciones tóxicas dentro del equipo. Cada miembro debe comprender su parte y mantener una sana competitividad con el objetivo de crecer en resultados.


Nosotros creemos en el trabajo de equipo… ¿y tú?

Estamos firmemente convencidos de que una empresa de éxito se basa en equipos bien gestionados y en un liderazgo empresarial motivador.

Sobre todo en logística, donde cada pieza del equipo debe funcionar en sintonía con las demás para ofrecer al cliente los resultados que espera. Así que, si necesitas un operador logístico, en Mimpo hay un equipo de profesionales preparado para atenderte.



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